La búsqueda de vida más allá de la Tierra ha dado un giro inesperado, ya que el presidente Barack Obama afirma que los extraterrestres son reales, pero desconoce su ubicación.
El expresidente declaró en una entrevista que no se mantenían extraterrestres en el Área 51, una base de la Fuerza Aérea estadounidense que ha aparecido durante mucho tiempo en teorías sobre extraterrestres.
Obama declaró al entrevistador Brian Tyler Cohen: "No existe ninguna instalación subterránea a menos que exista una enorme conspiración y se la hayan ocultado al presidente de Estados Unidos".
Entonces, descartada la opción favorita de los conspiranoicos, ¿dónde podrían estar realmente escondidos los extraterrestres?
Los científicos generalmente creen que los mejores candidatos para la vida extraterrestre son mundos similares a la Tierra que orbitan estrellas distantes en otras partes de la galaxia.
Uno de estos contendientes es el planeta TRAPPIST–1e, del tamaño de la Tierra, ubicado a tan solo 40 años luz de la Tierra y ubicado dentro de la zona habitable de su estrella.
En una declaración en su cuenta oficial de Instagram, Obama aclaró sus puntos sobre los extraterrestres, escribiendo: «Estadísticamente, el universo es tan vasto que hay buenas probabilidades de que haya vida ahí fuera.
Pero las distancias entre los sistemas solares son tan grandes que la probabilidad de que hayamos sido visitados por extraterrestres es baja, y durante mi presidencia no vi ninguna evidencia de que hayan contactado con nosotros. ¡De verdad!».
El argumento de Obama es una variación de un principio que, de hecho, desempeña un papel clave en la búsqueda de vida extraterrestre.
El profesor Mark Burchell, de la Universidad de Kent, declaró al Daily Mail: «La idea es que hay tantas estrellas, tantas planetas, tantos planetas en la zona habitable donde el calor solar es suficiente para permitir la presencia de agua líquida en la superficie, que algo mágico ocurre en un cierto porcentaje del tiempo y surge la vida».
Por eso los astrónomos se centran en buscar sistemas solares con mundos con agua, ya que existe una pequeña probabilidad de que surja vida en cualquier mundo donde esté presente.
TRAPPIST–1e
Uno de los mejores ejemplos es TRAPPIST–1, una estrella enana roja extremadamente pequeña y fría, con un diámetro de tan solo 84.180 kilómetros (52.300 millas) y una temperatura superficial inferior a la mitad de la del Sol.
Tres de los planetas que orbitan cerca de la estrella se encuentran dentro de la zona Ricitos de Oro, llamada así porque la temperatura es ideal para la existencia de agua líquida.
De ellos, el más prometedor es TRAPPIST–1e, el cuarto planeta desde la estrella, con una masa de 0,692 Tierras.
TRAPPIST–1e se encuentra extremadamente cerca de su estrella, pero TRAPPIST–1 es tan frío que aún podría existir agua líquida en su superficie, lo que lo convierte en un excelente candidato para la vida.
En un estudio reciente, los científicos utilizaron el Telescopio Espacial James Webb para medir la luz que se filtra a través de la atmósfera del planeta.
Esto reveló que TRAPPIST–1e probablemente tiene una atmósfera similar a la de la Tierra, lo que hace más probable que haya logrado retener agua líquida.
Pero los astrónomos también creen que no necesitamos buscar tan lejos para buscar vida extraterrestre.
Incluso en nuestro propio sistema solar, las lunas de Saturno, Encélado y Titán, podrían tener las condiciones adecuadas para que la vida surja y prospere.TraduccionMaEl-BLV






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