En una reunión celebrada el 31 de agosto de 2026 en la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, se informó al Consejo Asesor Científico sobre UAP —del cual formo parte— que el gobierno de los Estados Unidos cuenta con un plan de preparación para el caso de que se confirme la existencia de inteligencia no humana (NHI, por sus siglas en inglés). También se nos comunicó que Estados Unidos está preparado para asumir un papel de liderazgo internacional si fuera necesario.
Entonces, ¿qué significa esto?
El gobierno se prepara para muchos acontecimientos que tal vez nunca ocurran, pero que tendrían consecuencias significativas si llegaran a suceder. La existencia de un plan de preparación no implica que el gobierno haya confirmado la existencia de NHI, que considere inminente dicha confirmación o que se esté preparando para hacer algún tipo de anuncio.
Lo que sí significa es que la posibilidad de confirmar la existencia de NHI se ha tomado lo suficientemente en serio como para justificar una planificación anticipada. Este hecho por sí solo es relevante, ya que indica que el gobierno de los Estados Unidos ha contemplado la posibilidad de que tal confirmación ocurra y ha determinado que las consecuencias serían lo bastante sustanciales como para exigir una respuesta coordinada.
La declaración sobre el liderazgo internacional también sugiere que el gobierno reconoce que la confirmación de la existencia de NHI sería un acontecimiento de alcance mundial, y que requeriría que las naciones se comunicaran y cooperaran entre sí.
No se nos facilitaron detalles sobre el plan. Desconocemos qué agencias liderarían la respuesta, qué circunstancias la activarían o si el plan aborda el impacto psicológico y social de dicha información. Estas cuestiones son importantes porque prepararse para divulgar información no es lo mismo que preparar a las personas para comprenderla y adaptarse a ella.
Tuve la oportunidad de compartir un documento de análisis de políticas que redacté en colaboración con la Disclosure Foundation sobre las consecuencias humanas de la divulgación, así como un informe de 60 páginas sobre el impacto psicológico de la misma. Espero que estos materiales se tomen en serio, ya que cualquier planificación de preparación verdaderamente significativa debe abarcar más aspectos que las comunicaciones gubernamentales y la coordinación entre agencias. También debe contemplar cómo procesarían y responderían a la información los individuos, las familias, las comunidades y las instituciones.
Entretanto, ¿qué significa esto para los planes de preparación que están desarrollando personas ajenas al gobierno?
Significa que deben continuar con su labor de defensa y preparación. Aunque el gobierno disponga de un plan, todavía quedaría una enorme cantidad de cosas por hacer. Sería necesario crear o ampliar numerosos recursos y sistemas, incluidos planes de estudio y programas de capacitación para agentes del orden, educadores, profesionales de la salud, especialistas en salud mental, miembros del clero, gestores de emergencias y líderes comunitarios.
Una planificación adecuada también requeriría materiales dirigidos al público para ayudar a las personas a procesar la información que reciban; directrices sobre cómo comunicar la incertidumbre y evitar la desinformación; protocolos de apoyo a poblaciones vulnerables; marcos para el diálogo comunitario; recursos educativos para escuelas y universidades; capacitación para periodistas y responsables de información pública; e investigaciones sobre los posibles efectos psicológicos, culturales, religiosos, jurídicos, económicos y geopolíticos de tal revelación. Asimismo, harían falta canales fiables para las consultas ciudadanas, revisiones científicas independientes, mecanismos de coordinación internacional y apoyo a largo plazo para quienes experimenten miedo, confusión, duelo o cambios profundos en su visión del mundo.
Estas iniciativas deben desarrollarse con cautela, transparencia y las salvaguardias adecuadas. No deben partir de la premisa de que toda afirmación sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP) o inteligencia no humana (NHI) es cierta, ni fomentar el pánico o la especulación. Su objetivo debe ser ayudar a las personas a evaluar la información con responsabilidad, comunicarse con honestidad y responder con humanidad si surgieran pruebas significativas o se produjera una confirmación oficial.
Estados Unidos nunca ha sido un país que dependa exclusivamente del gobierno para resolverlo todo. La sociedad civil, las asociaciones profesionales, los investigadores, el mundo académico, los educadores, las comunidades religiosas, los defensores de causas y los líderes locales desempeñan papeles fundamentales. Si bien la preparación gubernamental es valiosa, no puede sustituir la labor más amplia de una comunidad que colabora para fomentar una mayor comprensión pública y resiliencia.
Es importante recordar que un plan de preparación no constituye una prueba de la existencia de inteligencia no humana. Es una prueba de que el gobierno de Estados Unidos considera que, de confirmarse tal existencia, el impacto sería lo suficientemente trascendental como para justificar medidas preparatorias. Para todos los demás interesados en este tema, el mensaje es claro: hay que seguir trabajando en una preparación reflexiva y responsable para garantizar que, si se produce tal revelación, la población no carezca de los conocimientos, recursos y apoyo necesarios.
FUENTEMaEl: 16Sept-2026 Jennice Vilhauer