El observatorio dejó de operar el 20 de octubre por la pérdida de altura y la resistencia atmosférica. La agencia prevé que gran parte de la nave se desintegre al reingresar en la atmósfera terrestre en las próximas semanas
A menos de 275 kilómetros de la superficie terrestre, el Observatorio Swift Neil Gehrels de la NASA ya no puede mantener la estabilidad necesaria para apuntar con precisión hacia el universo. La agencia espacial estadounidense dio por terminada su misión científica y anticipó que el telescopio espacial Swift reingresará en la atmósfera “en las próximas semanas”, después de casi 22 años de actividad.
El observatorio realizó su última medición el 20 de octubre. La fecha exacta de la reentrada todavía no está definida, ya que depende de factores que pueden acelerar o retrasar el descenso, como la actividad solar y los cambios que produce en las capas altas de la atmósfera.
Según informó la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), la nave vuela a una altura inferior a 275 kilómetros, donde el roce con partículas de la atmósfera se vuelve más intenso. Esa fuerza, conocida como resistencia atmosférica, actúa como un freno sobre el satélite. En términos simples, el aire que todavía existe a esa altura reduce su velocidad y hace que pierda órbita de forma gradual.
“La mayor resistencia atmosférica a esta altura impide que los telescopios observen con precisión objetivos astronómicos”, explicó la NASA en el comunicado que confirmó el final de la misión.
La NASA evaluó una alternativa para prolongar la vida útil de Swift: elevarlo a una órbita más alta. El telescopio no contaba con propulsores propios capaces de compensar su descenso, por lo que necesitaba la intervención de otra nave.
La empresa estadounidense Katalyst Space Technologies propuso utilizar una nave robótica llamada LINK, diseñada para acercarse al observatorio, sujetarlo mediante brazos mecánicos y desplazarlo hacia una altitud más segura. La operación buscaba extender las observaciones científicas del telescopio durante algunos años.
El plan, sin embargo, quedó descartado. De acuerdo con información difundida por la compañía, LINK presentó problemas técnicos irreversibles durante su trayecto hacia Swift. Esas fallas impidieron realizar un acercamiento seguro al observatorio.
Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst Space Technologies, sostuvo tras la cancelación de la misión que la empresa asumió un desafío de alto riesgo. “Aceptamos este desafío de alto riesgo y alta recompensa y estamos orgullosos de los hitos que alcanzamos en el camino”, afirmó.
Sin ese impulso externo, el telescopio seguirá perdiendo altura hasta ingresar en la atmósfera terrestre. La NASA prevé que gran parte de su estructura se destruya por las altas temperaturas y la fricción durante la reentrada. La posibilidad de que algunos fragmentos sobrevivan existe, aunque no hay una previsión oficial sobre un lugar específico de caída.
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