viernes, octubre 02, 2026

UN NUEVO ESTUDIO REVELA QUE LOS DIAS EN LA TIERRA SE ACORTAN CADA AÑO


Científicos descubren una fuerza oculta en el interior de la Tierra que modifica la duración de nuestros días

Científicos han identificado una fuerza oculta en las profundidades de la Tierra que lleva décadas alterando la duración de nuestros días.

Un nuevo estudio sugiere que una atracción gravitatoria entre el núcleo interno sólido del planeta y su manto rocoso puede modificar la velocidad de rotación terrestre, haciendo que los días sean unas milésimas de segundo más largos o más cortos.

Estos cambios son imperceptibles para las personas, pero resultan cruciales para la navegación por GPS y los sistemas globales de medición del tiempo, los cuales dependen de mediciones precisas de la rotación de la Tierra.

Investigadores de la Universidad de Alberta analizaron registros que abarcaban desde 1964 hasta 2019 para investigar qué provoca estas ligeras variaciones.

El núcleo interno de la Tierra —una esfera caliente y densa compuesta principalmente de hierro y níquel— no es perfectamente esférico.

Al girar, su atracción gravitatoria interactúa con concentraciones irregulares de masa presentes en el manto.

Dicha interacción genera una fuerza de torsión, conocida como "par gravitatorio", capaz de acelerar o desacelerar ligeramente el manto, alterando así el tiempo que tarda la Tierra en completar una rotación.

Los investigadores vincularon esta atracción gravitatoria con cambios en la rotación terrestre que se desarrollan en un ciclo de aproximadamente 70 años.

Los hallazgos también sugieren que el núcleo interno sólido de la Tierra puede cambiar lentamente de forma a lo largo de los años; su material permanece en estado sólido mientras cede gradualmente ante las fuerzas que lo rodean.

Esta flexibilidad resultó clave al momento de comprobar los cálculos de los investigadores.

Un núcleo interno rígido producía cambios en momentos que no coincidían con la realidad, mientras que permitir su deformación lograba que las predicciones se ajustaran mejor a las variaciones observadas en la duración del día.

Sus estimaciones más precisas sugieren que este ajuste se produce en un plazo de entre ocho y diez años, aunque el rango más amplio de escalas temporales posibles oscila entre los dos y los 31 años.

El estudio, publicado en la revista *Nature* el 23 de septiembre, fue realizado por los físicos Huifeng Zhang y Mathieu Dumberry, de la Universidad de Alberta.

Para ello, combinaron investigaciones previas —que utilizaban ondas sísmicas para rastrear la rotación del núcleo interno— con modelos del movimiento del núcleo externo líquido, reconstruidos a partir de las variaciones del campo magnético terrestre. Para aislar los efectos del interior del planeta, el equipo eliminó las contribuciones de los vientos atmosféricos, los movimientos oceánicos y los procesos a largo plazo, incluido el efecto de frenado gradual de la Luna sobre la rotación de la Tierra.

A continuación, compararon las predicciones de tres mecanismos en competencia con los cambios restantes en la duración del día.

Las fuerzas magnéticas y la presión contra superficies irregulares en el límite entre el núcleo y el manto produjeron patrones mayoritariamente opuestos a los registrados.

El mecanismo gravitatorio ofreció una coincidencia mucho más precisa.

Los mejores resultados se obtuvieron cuando la gravedad actuaba como motor principal y las otras fuerzas ejercían una resistencia opuesta, dejando un pequeño desequilibrio que alteraba la rotación del planeta.

Los cálculos también aportaron indicios sobre material oculto cerca de la base del manto.

Estos resultados son coherentes con la existencia de una capa rica en hierro y conductora de electricidad, de aproximadamente 1,2 millas (unos 1,9 km) de espesor, aunque los investigadores no descubrieron ni tomaron muestras directamente de dicha capa.

Sus hallazgos también respaldan la presencia de grandes acumulaciones de material más cálido y químicamente distinto.

La composición del material lo haría más denso, pero su mayor temperatura contrarresta ese efecto, situándolo cerca de la densidad de su entorno.

Asimismo, los resultados apuntan a la existencia de un tipo de mineral del manto que se deforma con relativa facilidad, lo que ayuda a explicar cómo las condiciones en las profundidades de la Tierra influyen en la interacción gravitatoria.

No obstante, los investigadores advirtieron que el patrón de aproximadamente 70 años aún no debe considerarse un ciclo que se repite de forma fiable.

«Se desconoce si esta estructura de flujo es periódica y se repite con el paso del tiempo, o si simplemente refleja la dinámica de las últimas siete décadas», señalaron los autores.

Sus conclusiones también dependen de la precisión de los modelos actuales sobre la rotación del núcleo interno y los flujos del núcleo líquido.

Algunas estimaciones numéricas variaron hasta un 30 por ciento al utilizar diferentes modelos de flujo.

El estudio no explica completamente las fluctuaciones de menor duración en la longitud del día, que se producen en intervalos de 10 a 30 años.

Es posible que esos cambios estén impulsados ​​en mayor medida por fuerzas que actúan en el límite entre el núcleo y el manto.

Los autores afirmaron que se necesitan mejores modelos para resolver estas incertidumbres pendientes. No obstante, sus hallazgos muestran cómo pequeñas variaciones medidas en la superficie terrestre pueden revelar información sobre el movimiento, la composición y el comportamiento físico de regiones situadas a gran profundidad bajo nuestros pies.

FUENTEMaEl: 1Oct-2026 DailyMail

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